18 de mayo de 2010

Sabiduría


Cuando el hombre sabio murió, su cuerpo dejó un profundo surco en la arena. Desde entonces, quien quiera saber asoma su mirada al vacío oscuro de aquella hendidura, si bien está obligado a aceptar las consecuencias.

4 comentarios:

Tara dijo...

pero somos curiosos y no podemos evitar mirar adentro
lo de la sabiduría es secundario

Antonio de Castro dijo...

Pero es mejor aceptar las consecuencias que permanecer en una feliz ignorancia, por muy feliz que esta sea.
Un saludo

Ramón Arbe dijo...

Me gustaría dejar un surco en la arena, tambien, cuando muera.
Y como el hombre Sabio, tan solo despues de mi muerte, no antes.
Podría conseguir un pedacito de eternidad, mientras durase mi surco.
Quiza conseguiría que alguien se atreviese a mirar a mis vacios, a nuestros vacios, a traves de mi surco.
Conseguiría haber sido un hombre sabio sin yo saberlo.
Pero mi muerte está todavia muy lejos.
¿Quien me acompaña, a mirar el vacio de un surco en la arena?

No pensemos en las consecuencias.

Un saludo

Ramón Arbe

Lydie Bianco dijo...

La curiosidad mató al gato.

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